Sobre “España es el segundo país con más pobreza infantil en Europa” (27/3/2014, El País)

[Nota de aviso: Afortunadamente, El País reaccionó ante estas puntualizaciones y modificó el artículo, indicando los cambios en un recuadro de “fe de errores”. Sólo queda agradecer a El País su respuesta y felicitarnos por ello]

El problema de la pobreza es un asunto muy serio y que debemos tratar con todo el rigor posible. Es por ello que me veo obligado a comunicar algunos errores u omisiones que he detectado en el artículo publicado en El País, el cual trata sobre un informe recientemente publicado por Cáritas Europa. Ya de paso, aprovecho para atreverme a iniciar este blog. Veremos si trae buenos frutos…

Me gustaría señalar que, en esta ocasión, pretendo centrarme sobre los datos que se presentan en el artículo y no sobre las valoraciones acerca de la situación socioeconómica que estamos atravesando. Algunas de las incorrecciones que indicaré han sido reproducidas también por otros periódicos y revistas (El Mundo, Público, La Voz de Galicia, El Confidencial, La Marea,…), por lo que intuyo que el problema puede venir originalmente de una nota de prensa difundida tal vez por Cáritas o por alguna agencia de noticias. Pero veamos a las cosas que me refiero en el caso concreto de El País:

1)   El enlace que se ofrece en el primer párrafo para acceder al informe no es el correcto. El que figura nos dirige al informe anterior (el de 2013), cuyos datos sólo alcanzan hasta el año 2011. El enlace correcto al informe de 2014 es el siguiente: http://www.caritas.eu/sites/default/files/caritascrisisreport_2014_en.pdf.

2)   Encontramos datos ya en el cuarto párrafo y allí se indica que “la tasa de pobreza media de los estados comunitarios fue del 25,1% en 2012, España registró un 28,2 %”. Para no confundir con otros indicadores que suelen publicarse, y que se utilizarán más adelante, es necesario decir que estos porcentajes se refieren a la tasa riesgo de pobreza o exclusión social: un nuevo indicador, diseñado por la Unión Europea para la Estrategia 2020, en el que se incluye a población que se encuentra en riesgo de pobreza (monetaria) y/o en situación de carencia material severa y/o en hogares con baja intensidad de empleo.

3)   ¿Por qué es importante aclarar el punto anterior? En el contexto del artículo es muy importante, puesto que en la misma frase se continúa diciendo: “una tasa que en la población infantil [menores de 18 años] llega al 29,9%”. Sólo hay que dirigirse al informe de Cáritas (página 66) para averiguar que ese porcentaje no se refiere a la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, sino a la conocida tasa de riesgo de pobreza (monetaria). Si utilizásemos esta tasa para hablar del conjunto de España tendríamos un 22,2% en 2012 (no el 28,2% anteriormente indicado), y en la Unión Europea un 17,2% (no el 25,1%). Sin embargo, si para comparar correctamente utilizamos la primera tasa –más amplia– obtendríamos un 33,8% de menores en riesgo de pobreza o exclusión social; una proporción superior, como es obvio.

4)   Acto seguido, en el mismo párrafo se dice: “De 2011 a 2012, la tasa de pobreza en este sector de población aumentó del 15,6% al 19,4%”. Suponemos que se refiere a la población menor de 18 años, pero choca que se diga que la tasa de pobreza en 2012 era de 19,4%, porque el dato no se corresponde con nada de lo dicho previamente. ¿Por qué el porcentaje es más pequeño en este caso? La respuesta parece tenerla de nuevo el informe de Cáritas, donde podemos ver en la página 67 que la cifra se refiere a la tasa de privación o carencia material de los menores. Con este indicador se pretende abordar otra dimensión de la pobreza que no se refiere directamente a los ingresos, sino a la carencia de al menos tres conceptos en una lista de nueve que establece Eurostat (en caso de considerar cuatro, se trataría de carencia material severa). Por lo tanto, debemos tener claro que lo que ha crecido entre 2011 y 2012 es el porcentaje de menores que vive en hogares donde faltan al menos tres de esos conceptos.

5)   Para finalizar mis notas, destaco que en un párrafo posterior se dice: “Por personas en riesgo exclusión social se entienden las que disponen de un 60% del ingreso medio del resto de la población”. Podría confundirnos al decir que se trata de la manera como se mide el riesgo de exclusión social, cuando en realidad es una definición más cercana a lo que conocemos como tasa de riesgo de pobreza. En todo caso, aquí el error importante desde el punto de vista estadístico es que confunde ingreso medio, con ingreso mediano; este segundo (es decir, la mediana de los ingresos, y no el promedio) es el que sirve oficialmente como referencia para establecer el umbral de riesgo de pobreza. Vivir en un hogar con ingresos por debajo de ese umbral es lo que clasifica a una persona en situación de riesgo de pobreza.

Espero que estas puntualizaciones ayuden a esclarecer un poco más la información y los datos sobre el asunto de la pobreza, para que podamos conocer mejor lo que sucede a nuestro alrededor en estos momentos tan complicados.

Aquí sólo me he centrado en la corrección a la hora de utilizar indicadores y fuentes estadísticas. En siguientes publicaciones tendremos la oportunidad de entrar en la discusión acerca del significado y la idoneidad de esos indicadores, aparte de otros temas que interesantes…

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